
Los sueños tienen gente.
Y uno, dormido, es como una casa
que de golpe se llena de personas.
Hay veces que ellas y uno, todos, caminamos y hablamos
y nos oímos apenas como si conversáramos desde lejos.
Uno habla con los amigos muertos.
Y uno se recuerda
se hunde en un espejo, de espaldas,
las manos llenas de ademanes vacíos.
Y un día brillante queda lejos y solo.
Manuel J. Castilla
De "Triste de la lluvia" (1977)
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